La sorprendente percepción de los bebés
La mayoría de las veces, la respuesta del comportamiento de un bebé se encuentra en sus padres. Es que los recién nacidos no permanecen ajenos al mundo de los adultos sino que, por el contrario, pueden percibir lo que está ocurriendo a su alrededor y responder con conductas que van desde la sonrisa hasta el llanto. En relación con esto, recientes estudios revelaron que los bebés pueden descifrar las emociones de sus allegados aún cuando están fingiendo o incluso reconocer la voz de su madre pocas horas después de nacer.
Este tipo de investigaciones sacaron a la luz que los bebés pueden identificar emociones en los adultos en general a los siete meses de edad, mietras que a los seis pueden hacerlo en personas que les resultan familiares.
Buscando conocer aún más sobre cómo los más pequeños perciben y se ven afectados por su entorno, profesionales de la Universidad Brigham Young, Estados Unidos, realizaron una serie de estudios en los que sugieren que los bebés no sólo pueden comprender las emociones de los adultos, sino que también la de los animales y otros bebés. De acuerdo a Ross Flom, profesor de psicología de esa casa de estudios, los más pequeños pueden, por ejemplo, interpretar correctamente los sentimientos de perros y monos relacionados con la angustia o la felicidad.
Para llegar a estos resultados, Flom y su equipo de investigación analizaron el comportamiento de algunos bebés al enseñarles dos imágenes de perros, una en la que el can se encontraba en posición amenazante y otra con una postura más acogedora. Luego les reprodujeron dos audios, correspondientes a ladridos agradables y agresivos. Los niños de seis meses de edad lograron con éxito relacionar los sonidos con las imágenes, interpretando el lenguaje corporal de los canes.
En relación a la identificación de la angustia y la felicidad, un estudio anterior de este mismo autor había revelado que los bebés de cinco meses son capaces de diferenciar entre la música triste y la alegre. De acuerdo a Flom, “Una de las primeras cosas que los bebés entienden comunicativamente es la emoción, por eso, para ellos la melodía es el mensaje”. Esta percepción se midió teniendo en cuenta el cambio de rostro y actitud de los pequeños de acuerdo al estilo musical que estaban escuchando.
Flom, quien continúo indagando sobre este comportamiento infantil, también descubrió que los bebés son capaces de interpretar las emociones de quienes tienen su misma edad, incluso más rápido que en los adultos. En su investigación más reciente, el psicólogo encontró que los más pequeños pueden reconocer estas reacciones en sus pares a partir de los cinco meses de edad.
Para llegar a esta conclusión, Flom y su equipo trabajaron con cuarenta bebés de Utah y Florida, a los que les mostraron dos videos, uno con un bebé sonriente y otro con un bebé frunciendo el ceño. Al igual que ocurrió en la prueba de los canes, cuando escucharon el audio de un bebé feliz, los pequeños rápidamente lo relacionaron con las expresiones faciales positivas del primer video.
“Estos resultados se suman a nuestra comprensión del desarrollo infantil temprano, reiterando el hecho de que los bebés son muy sensibles y comprenden un cierto nivel de emoción”, explicó Flom, quien agregó que “los bebés aprenden más en sus primeros dos años y medio de vida que el resto de su existencia, por lo que es importante examinar cómo y por qué lo hacen”.
En sus próximos estudios, Flom indagará cómo se desarrolla la memoria emocional de niños aún más pequeños, de entre tres a cinco meses de edad.
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