El artículo indica que desde la época
victoriana (1837-1901), los occidentales hemos perdido 14
puntos de coeficiente intelectual.
El declive de la inteligencia humana
tiene varias explicaciones, según la publicación. Jan Nijenhuis, profesora de
trabajo y de organización de psicología en la Universidad de Amsterdam, apunta
al hecho de que las mujeres de gran inteligencia
tienden a tener menos hijos que las mujeres de menor inteligencia.
Esta negativa combinación entre alto
coeficiente intelectual y la fertilidad, es la primera explicación, aunque hay más
evidencias.
Nijenhuis y sus colegas han analizado
los resultados de 14 estudios de inteligencia elaborados entre los años 1884 y
2004, incluido uno elaborado por el antropólogo y sobrino de Charles Darwin Sir
Francis Galton.
Estos estudios medían el tiempo de
reacción a un estímulo visual -es decir, lo que se tarda en apretar un botón
desde que se observa una señal-, una capacidad que refleja la
velocidad de procesamiento mental de una persona y por tanto es considerada un
indicador de la inteligencia en general.
A finales del XIX, el tiempo de
reacción rondaba los 194 milisegundos, mientras en 2004 había aumentado a 275.
A pesar de los avances en las máquinas de medición, Nijenhuis explicó que se
trata de estudios perfectamente comparables.
"La reducción de la inteligencia
humana (si hay alguna reducción) habría comenzado en el momento en que se hizo
cada selección genética", destacó Gerald Crabtree, profesor de patología y
biología evolutiva en la Universidad de Stanford, en declaraciones que publica ‘The Huffington Post’.
Más voces análogas
El año pasado científicos de la
Universidad de Stanford escribieron un artículo donde afirmaban que el coeficiente
de la humanidad disminuía en forma lenta pero concreta. El informe fue
publicado en la revista ‘Trends
and Genetic’, relacionando al ser humano con su necesidad de
conseguir su sustento alimenticio.
En esa tesis se apunta a que en épocas
remotas los humanos vivían en un medio salvaje en pequeños grupos, con
habilidades intelectuales exclusivas para sobrevivir en un ambiente hostil. Solo
permanecían los más inteligentes, por ende, la necesidad impulsó el desarrollo
de la inteligencia que cada vez se tecnificó más.
Otro factor sociológico denota que en
etapas más modernas y con la institución del sedentarismo, los más débiles
fueron protegidos por los grupos y comunidades establecidas, ocasionando una
involución del intelecto.
“Un ciudadano de la antigua Grecia que
viaja en el tiempo, sería hoy más inteligente que el promedio. Tendría mucha
más imaginación y más memoria”, aseguró el informe.
Estudios que dicen lo contrario
El estudio de ‘Science Direct’
contradice al ‘efecto Flynn’, la tesis de mayor aceptación sobre el particular
que promulga la evolución del coeficiente generación tras generación desde
comienzos del siglo XX.
Se le aduce al
investigador James Robert Flynn quien argumentó su postulado en la
tecnificación de la educación, la higiene y la nutrición, entre otras.
Flynn descubrió que el coeficiente
intelectual se ha disparado en las últimas décadas. Desde 1950, las
puntuaciones en una de las pruebas han subido 18 puntos por generación en
Holanda, Bélgica, Israel y Argentina; entre 1948 y 1989, los estadounidenses
ganaron el equivalente a 20 puntos en coeficiente.
Flynn de la Universidad de Otago, en
Nueva Zelandia, dice que una pequeña ventaja genética al nacer se puede
potenciar con el estímulo correcto.
Según teóricos al
respecto, la inteligencia humana está sujeta a
una cantidad entre 2.000 y 5.000 genes, especialmente
dispuestos a sobrellevar alteraciones en breves espacios de tiempo. En todo
caso, la frase Arthur C. Clarke queda para la reflexión