Si las
mujeres nos deleitamos con un amante es porque ustedes nos dejan solas, pasan
largas horas sin saber de nosotras y muchas veces haciéndose los
perdidos con el cuento de ‘el celular se me descargó’, van dejando el encanto
con el que nos conquistaron: sus detalles, palabras y atenciones perdiéndose en
la comodidad del día a día, y lo más gracioso es que piensan que por ser
simplemente ustedes ‘el oficial’, mágicamente vamos a seguir ahí enamoradas.
Un
amante es incondicional, está con nosotras desde los encuentros casuales hasta
los planeados besitos en la espalda por las noches, si tenemos una pareja ¿Esto es lo que queremos encontrar en otra
persona? ¿La solución es caer en otros brazos? ¡No! Sean ustedes los
incondicionales, los que están a nuestro lado haciéndonos felices, sorprendiéndonos,
comiéndonos a besitos la boquita y haciéndonos sentir únicas, especiales, no de
papaya a su mujer para que tengamos un amante.
Eviten
un tercero en su relación, establezcan sus prioridades y háganlo saber,
recuerden que lo que no hacen ustedes lo puede estar haciendo otro, las oportunidades se
pierden y las personas también. Piénsenlo y me cuentan.
